El búho Zargón
El búho Zargón,
en toda la plana,
tenía gran fama
de juez instructor.
Velaba de noche,
de día velaba
por si alguien violaba
el orden del bosque.
Los zorros le huían,
le odiaban los lobos,
los buitres y topos
terror le tenían.
Mientras él espiaba
a todos los bichos,
con saña esos mismos
a él lo espiaban.
Tal era el empeño
contra él desplegado
que, al fin, encontraron
del juez un defecto.
Con loca fruición,
un día lo vieron
fuera de su predio
cazando un ratón.
Y encima supieron
que un juicio iniciaba
por crueldad probada
a un oso ya muerto.
Fingiendo honradez,
al supremo acudieron.
¡Gran Duque, dijeron,
cese ya a ese juez!
El Gran Duque oyó
a las alimañas
de las sucias garras
y al búho expulsó.
Derrotado el bien,
el mal quedó ileso.
Se impuso el silencio.
Lo injusto fue ley.
El valle entendió
quién era la fuerza.
Rieron las fieras.
El justo lloró.
El búho Zargón,
al ver el acoso
tan fiero y tramposo,
de oficio cambió.
Incluso se dice
que Zargón es treta
de cambio de letras
de un hombre insigne.
Antonio M. Herrera
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A los que hoy brindarán con champán
(…) A todos ustedes les diré que jamás nos harán bajar la cabeza, que nunca derramaremos una sola lágrima por su culpa. No les daremos ese gusto. Nos han tocado, pero no hundido; y lejos de hacernos perder la fe en esta sociedad nos han dado más fuerza para seguir luchando por un mundo en el que la Justicia sea auténtica, sin sectarismos, sin estar guiada por envidias; por acuerdos de pasillo.
Una Justicia que respeta a las víctimas, que aplica la ley sin miedo a las represalias. Una Justicia de verdad, en la que me han enseñado a creer desde que nací y que deseo que mi hija, que hoy corretea ajena a todo, conozca y aprenda a querer, a pesar de que ahora haya sido mermada. Un paso atrás que ustedes achacan a Baltasar pero que no es más que el reflejo de su propia condición.
Pero sobre todo, les deseo que este golpe, que ustedes han voceado desde hace años, no se vuelva en contra de nuestra sociedad, por las graves consecuencias que la jurisprudencia sembrada pueda tener. Ustedes hoy brindarán con champán, pero nosotros lo haremos juntos, cada noche, porque sabemos que mi padre es inocente y que nuestra conciencia SÍ está tranquila.
Madrid, 9 de febrero de 2012
María Garzón Molina










































